domingo, 21 de noviembre de 2010

MI HADA DE LOS SUEÑOS

      
  Ensimismado, rumiando mis pensamientos; no había advertido tu revoloteo de mariposa. El espejo me devuelve mis cavilaciones y noto mi ceño fruncido como el papel de una vieja y hajado partitura. Me llevo agua al rostro para esclarecer mis sobresaltos otoñales y me doy plena cuenta de la falta que me has hecho.  
          Pobre de tí mi blanca mariposa, has volado ahuyentada por mis estrambóticos pensamientos tempestuosos ríos subterráneos de lava ardiente. Rayos y truenos tenebrosos te ahuyentaron al fin de mi tormentosa isla de muerte y desolación.
          Perdona, no había advertido lo importante que eres para mí, para invocar el regreso de mi primavera. Te imagino oculta por ahí, en un resquicio de las rocas, alas húmedas, mejillas trémulas, ojos cristalinos, temblando de frío y desconsuelo, mi amada hada de los sueños.
          El sol asoma necio y rotundo por entre las grietas nubosas y pega en mi frente trayéndome recuerdos de tus revoloteos cariñosos en mis sienes, de tu risa de cristal, de tus ojos entrecerrados junto a los míos, de tu compañía bajo el manto de nubes nocturnas y sigilosas.
          Perdóname hada, ven aquí. He sido ingrato contigo, perdona a éste viejo que hoy te llama. Vuelve aqui, pues no hay nadie en el mundo que te quiera más que yo, y sé que a nadie amas como a mí. Comprende, fue solamente un mal rato. Nunca dejé de pensarte, mi amada hada de los sueños.
          Mi alma concentra fuerzas volcánicas para emprender el vuelo libre como tú.
Bésame los sueños, levántame en tu vuelo, sumérgeme en tus brazos y corramos por los campos como hace tiempo, desde que éramos niños aún. Estas manos sucias de mundo jamás tocarán con mayor suavidad que con la que te toco a tí, mi hada de cristal.
          Bienvenida seas, pasa a mi interior, tú eres mi dueña absoluta, vuelca tus cantos en mi vida. Bienvenida seas mi hada de los sueños.

Para Claro de Luna

viernes, 22 de enero de 2010

POR LA VENTANA ENTRASTE

          Por la ventana abierta de mi invierno entró una suave y cálida brisa, moviendo las hojas secas colgantes, de mis recuerdos... y esa brisa eras tú.

          Tu que dejaste de soplar tu viento cálido hace ya tánto tiempo, tú que me acariciaste como la lluvia de primavera, tú que a mi vida le diste la ilusión primera, tú que sigues apareciendo enmedio de la noche blandiendo  tu espada devastadora de mis sueños.
          La otra noche, sumergido en la madrugada, sentí un cálido y delicado abrazo en mi espalda; y ése abrazo furtivo bajo mis sábanas eras tú.
          Recorro los paso que dejaste regados por doquier, volteo a mirar tus ojos en la acera que te escuchó, alcanzo a tu sombra a doblar la esquina que te vio cruzar.
          Vuelvo a repasar en un murmullo todas las palabras que te regalé envueltas en ardientes besos y cubiertas por el ritmo de los grillos de la noche.