miércoles, 21 de septiembre de 2011

EL LOCO

No me malinterpretes si a veces me miras impasible e inactivo
si me resisto a tus curvas de sirena
y a tus labios llenos de dulce ponzoña

Perdona que no me incline por un beso tuyo
hasta caer de cabeza en el pozo profundo
que no siga tus pasos como un lobo en celo

Perdona que me guste más
tu cuerpo que tus pensamientos
Perdona que no tenga ganas de amarte
ni de hacerte el centro de mi existencia
Perdona que no me guste la frialdad de tu mirada 
ni la locura de tus años
Perdona que te diga que no a tántas cosas
sucede simplemente que para mí ya hay cosas
de las que ya no quiero saber más
que ya hay frenos a mi naturaleza salvaje
Hay cosas que ya me dan hueva
como las falsas y vanas pretensiones
que nadie más parece ver en tí.

Perdona también si me llegas a ver reír como un loco,
sucede que de vez en cuando vuelvo a ser niño
para el que existe todo en la vida, menos tú.

QUE SERÁ DE TÍ

 En medio de mi noche y de mis sueños
apareciste luego de una inmensidad de años
y de vivencias ya obsoletas.
Tú que llenaste de ilusión a mi vida
tú que revoloteaste todo mi mundo
tú que nunca supiste lo bien
que anidaste en mi corazón.

Me pregunto que es de tí después de casi veinte años
cuántas cosas de tí me perdí
cuántas caricias de de tí hacia mí y de mí hacia tí
simplemente ya no fueron lo que debieron ser.

De mí te podría decir que he amado como un loco
que viví siglos enteros distraído
que he entregado y tomado a manos llenas
ésas caricias que nunca te di a tí,
que ya para mí el amor no tiene tántos secretos
como en aquél tiempo cuando te conocí,
que soy el Indiana Jones del amor
pues he llegado a donde jamás nadie llegó
en los territorios vírgenes del amor.

De tí no hay quien me pueda decir una sola palabra,
nada, solo éste vago recuerdo que se deslizó furtivo
en mi noche de tempestad en la mar.

Te veo en el infinito como a una constelación inalcanzable
en que trato de descifrar tu figura amada
al navegar sin rumbo por éstos extraños mares de los sueños.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

No me pidas

Amor, no me pidas más de lo que me es posible dar
No me pidas por ejemplo que te ame más que a mí mismo,
no me pidas que yo mismo te convierta
en el centro de mi existencia.
No me pidas que te ame hasta mi locura,
no me quieras como a un ave enjaulada.

No me ames con esa dualidad de amor y odio,
no intentes cortar mi alas ni tapar mis ojos.
No me reproches nada al final, que no habrá nada por reprochar,
sucede que se debe abordar al amor bajo propio riesgo.

Solo ámame y déjame amarte
así como respiramos el mismo aire,
así como bebemos el mismo agua.

Amor, no me pidas más de lo quiero dar,
no me pidas más de lo que debo dar.

Entiende a mi viejo y sabio corazón
cuando te digo que te quiero
pero te quiero libre de mí.

El amor de mi vida

Nos conocimos, me gustas y te gusto;
tú eres para mí como un sueño hecho realidad,
a tí nadie te ha amado como yo.

Te propongo que nos conozcamos
que nos besemos, que forniquemos
que vivamos uno para el otro
que tengamos uno o dos hijos
que dejemos pasar unos años
y si al final nos entendemos,
nos casamos.

(Sobre el tema de un tal Yelmi)

domingo, 21 de noviembre de 2010

MI HADA DE LOS SUEÑOS

      
  Ensimismado, rumiando mis pensamientos; no había advertido tu revoloteo de mariposa. El espejo me devuelve mis cavilaciones y noto mi ceño fruncido como el papel de una vieja y hajado partitura. Me llevo agua al rostro para esclarecer mis sobresaltos otoñales y me doy plena cuenta de la falta que me has hecho.  
          Pobre de tí mi blanca mariposa, has volado ahuyentada por mis estrambóticos pensamientos tempestuosos ríos subterráneos de lava ardiente. Rayos y truenos tenebrosos te ahuyentaron al fin de mi tormentosa isla de muerte y desolación.
          Perdona, no había advertido lo importante que eres para mí, para invocar el regreso de mi primavera. Te imagino oculta por ahí, en un resquicio de las rocas, alas húmedas, mejillas trémulas, ojos cristalinos, temblando de frío y desconsuelo, mi amada hada de los sueños.
          El sol asoma necio y rotundo por entre las grietas nubosas y pega en mi frente trayéndome recuerdos de tus revoloteos cariñosos en mis sienes, de tu risa de cristal, de tus ojos entrecerrados junto a los míos, de tu compañía bajo el manto de nubes nocturnas y sigilosas.
          Perdóname hada, ven aquí. He sido ingrato contigo, perdona a éste viejo que hoy te llama. Vuelve aqui, pues no hay nadie en el mundo que te quiera más que yo, y sé que a nadie amas como a mí. Comprende, fue solamente un mal rato. Nunca dejé de pensarte, mi amada hada de los sueños.
          Mi alma concentra fuerzas volcánicas para emprender el vuelo libre como tú.
Bésame los sueños, levántame en tu vuelo, sumérgeme en tus brazos y corramos por los campos como hace tiempo, desde que éramos niños aún. Estas manos sucias de mundo jamás tocarán con mayor suavidad que con la que te toco a tí, mi hada de cristal.
          Bienvenida seas, pasa a mi interior, tú eres mi dueña absoluta, vuelca tus cantos en mi vida. Bienvenida seas mi hada de los sueños.

Para Claro de Luna

viernes, 22 de enero de 2010

POR LA VENTANA ENTRASTE

          Por la ventana abierta de mi invierno entró una suave y cálida brisa, moviendo las hojas secas colgantes, de mis recuerdos... y esa brisa eras tú.

          Tu que dejaste de soplar tu viento cálido hace ya tánto tiempo, tú que me acariciaste como la lluvia de primavera, tú que a mi vida le diste la ilusión primera, tú que sigues apareciendo enmedio de la noche blandiendo  tu espada devastadora de mis sueños.
          La otra noche, sumergido en la madrugada, sentí un cálido y delicado abrazo en mi espalda; y ése abrazo furtivo bajo mis sábanas eras tú.
          Recorro los paso que dejaste regados por doquier, volteo a mirar tus ojos en la acera que te escuchó, alcanzo a tu sombra a doblar la esquina que te vio cruzar.
          Vuelvo a repasar en un murmullo todas las palabras que te regalé envueltas en ardientes besos y cubiertas por el ritmo de los grillos de la noche.

jueves, 16 de julio de 2009

ELEGÍA




Cuando mis manos infantiles, hijas de tus manos apenas tocaban el mundo por vez primera, ya las tuyas lo llenaban con el canto de tu espíritu.
Cuando mis manos asían por primera vez torpemente una guitarra, junto a mí estaban tus dos sabias manos guiando mis primeras esperanzas.
Cuando mis manos crecieron y se hicieron fuertes como la roca, moví y transformé el mundo para que tus manos, madre, volaran ligeras.
Cuando nos dejaste madre, mis manos duras y curtidas se transformaron en dos suaves flores con las que acaricio por siempre y para siempre tu dulce recuerdo.
Gracias madre, gracias por estas dos manos mías con las que abro camino y siembro futuro.

Dedicada a mi amigo Jorge Contreras, quien recientemente perdiera a su madre