Mis manos aún buscan las tuyas en la oscuridad de mi soledad. Fuiste un flashazo en mi vida, un rayo de alegría. Te introduciste en mi cielo como un rayo de luz entre los nubarrones. Le diste a mi vida la primavera ya perdida. Fuiste un regalo precioso de la vida. Miré una y mil veces tus amados ojos. Te hallé en medio de miles y miles de rostros; tu rostro amado me atrajo un poco más hacia la luz, hacia la vida que voy dejando atrás. Estuvimos tan lejos y tan cerca a un mismo tiempo; nuestros corazones latieron apresuradamente a un solo compás, y yo miré tu rostro amado mil veces, mil veces te besé. Una mañana apareciste transformada en otoño y yo te desconocí por completo. Yo pensé amar a un fantasma. ¿donde estabas tú, la que me llegó a dar su amor?, ¿quien y que cruel broma me araña el corazón?, pensé. Quise deshacerme de ese fantasmal amor inspirado por el posible cruel vacío; quise vaciar mi corazón de algo y de alguien que quizás nunca existió... pero solo me llené de soledad. Ahora ya nada se, solo tengo los sueños rotos. A pesar de toda la devastación sufrida, nada te reprocho; gracias por los momentos tan lindos e irrepetibles. Siempre te guardaré en un rincon de mi corazón como lo más parecido y cercano al amor que siempre soñé. Te diré por último otra vez... que te amo, seas quien hayas sido antes de tu transformación. Quizás en un lugar y en otro tiempo nos volvamos a ver. Adios amor, adios.
martes, 16 de junio de 2009
Sueños rotos
Mis manos aún buscan las tuyas en la oscuridad de mi soledad. Fuiste un flashazo en mi vida, un rayo de alegría. Te introduciste en mi cielo como un rayo de luz entre los nubarrones. Le diste a mi vida la primavera ya perdida. Fuiste un regalo precioso de la vida. Miré una y mil veces tus amados ojos. Te hallé en medio de miles y miles de rostros; tu rostro amado me atrajo un poco más hacia la luz, hacia la vida que voy dejando atrás. Estuvimos tan lejos y tan cerca a un mismo tiempo; nuestros corazones latieron apresuradamente a un solo compás, y yo miré tu rostro amado mil veces, mil veces te besé. Una mañana apareciste transformada en otoño y yo te desconocí por completo. Yo pensé amar a un fantasma. ¿donde estabas tú, la que me llegó a dar su amor?, ¿quien y que cruel broma me araña el corazón?, pensé. Quise deshacerme de ese fantasmal amor inspirado por el posible cruel vacío; quise vaciar mi corazón de algo y de alguien que quizás nunca existió... pero solo me llené de soledad. Ahora ya nada se, solo tengo los sueños rotos. A pesar de toda la devastación sufrida, nada te reprocho; gracias por los momentos tan lindos e irrepetibles. Siempre te guardaré en un rincon de mi corazón como lo más parecido y cercano al amor que siempre soñé. Te diré por último otra vez... que te amo, seas quien hayas sido antes de tu transformación. Quizás en un lugar y en otro tiempo nos volvamos a ver. Adios amor, adios.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario