sábado, 14 de marzo de 2009

Reflexión sobre la muerte



La tumba más fastuosa o la más miserable sirven exactamente para lo mismo: guardar los restos mortales de lo se fue en vida. No importa tánto a dónde vayan a parar nuestros restos, sino la manera en que conducimos nuestros huesos. Sé feliz y haz el bien ahora que puedes, porque después solo nos espera una fría cripta y un solitario epitafio que dirá: "se llamaba..."

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