
Amada, me enerva el perfume que exhalas, soy preso del sueño que atormenta a mi mente, anhelo tocar tu amado cuerpo, soy esclavo de la pasión delirante de besar tu boca trémula; soy incansable explorador de las maravillas ocultas dentro de tí, Soy el argonauta en busca del vellocino dorado de tu amor, soy el incansable montañista de tus cumbres...pero no tengo palabras para explicar el total terremoto que sacude mi ser entero cuando miro tus bellos ojos fijos en mí; entonces olvido todo y me invade un ventarrón de tiempo, una estela de recuerdos, un no sé qué de tristeza y de alegría; Me siento descubierto, desprotegido y vulnerable como un niño al mágico y terrible encanto que tu mirada ejerce sobre mí. Hay bellezas que duelen, y tú eres una de ellas; pero lo que no soportaría sería no tener tu mirada a cada mañana vida mía.
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